Contra la violencia machista

Vemos las noticias.

Hablan de muchas cosas. No les comprendemos. Intuimos por sus caras que piden algo, que se quejan. El locutor dice que han sufrido, que han luchado, que han perdido, que han ganado casas, vidas, partidos. Las orillas que han atravesado o los congresos que han constituido.

Ah, sí. Los políticos y sus negociaciones, pensamos nosotros. O también: los deportistas y sus beneficios. O decimos: los empresarios, los locos, los salvados, los hundidos, los ganadores, los que juegan, los que dicen, los que hacen… Y también: qué lejos quedan.

Pero ah, de pronto, la cámara gira y muestra una casita, una calle, un bloque de pisos…

Pero si esa es mi vecina, mi prima segunda, si es el sobrino del Javi, el amigo del cuñado de Pepa, el conductor, la madre, el peón del Juanma, la tita de Amparo, la cuidadora de Martín, el socio de Paco que se iba a casar con aquella…

Y todos rotos.

La violencia machista nos toca muy cerca, es la noticia que nos hace encender el móvil y llamar a la prima, o preguntar al tío del pueblo, o salir corriendo a la casa de nuestras hijas.

Ninguna otra noticia nos agrede, nos cambia, nos muere por dentro tanto.

La crisis económica eliminó casi toda la financiación que recibían los planes contra la violencia machista. Los políticos negligentes que nos gobiernan se han encargado de no volverlas a presupuestar: en la actualidad, no solo no existe ningún plan efectivo de igualdad sino que algunos de nuestros gobiernos están planeando unificar los juzgados de violencia machista en uno solo, alejándoles de las zonas concretas donde estos asesinatos se cometen.

Nosotr@s, como ciudadan@s, no podemos permitir que esto siga sucediendo.

Es importante ocuparnos de cada una de las injusticias del mundo, pero lo es aún más ocuparnos de lo que tenemos más cerca.

Queremos que un gran pacto de Estado confirme que nunca un plan de igualdad quedará sin presupuesto, que nunca dejará de haber políticas de educación en igualdad, que ninguna mujer tendrá que posponer una separación o un divorcio por problemas económicos o emocionales, que ningún niñ@ quedará expuest@ a la potestad de un maltratador, que nadie quedará sin cobertura social económica o política si sufre en su entorno un asesinato machista.

Autor: Carlos Egio

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