El “Proyecto Anguila” de la asociación Columbares y la supervivencia de nuestra huerta

Un texto de nuestra compañera Piedad Fernández, vocal en Guadalupe

El pasado jueves 19 de Julio la asociación Columbares realizó un pre-estreno del vídeo que recoge las actuaciones sobre el Proyecto Anguila, que se ha llevado a cabo en varias pedanías de Murcia, así como en el cauce del río. El proyecto persigue recuperar las anguilas en río y acequias, por una doble razón: el que haya anguilas significa que hay vida en los cauces, ya que la alta contaminación y los deshechos eliminan su posibilidad de supervivencia; por otro lado, las anguilas son un remedio natural para plagas como la del cangrejo asiático que está poblando nuestro río y acequias. Como dijo David Verdiell, técnico biólogo en este proyecto, la anguila es una “excusa” para mejorar nuestros sistemas de riego, favoreciendo su uso y disfrute en las mejores condiciones. Apoyamos totalmente los proyectos que supongan la puesta en valor y la mejora de las condiciones de la Huerta, pues esto redunda en la mejora de vida de quienes viven en ella, junto a ella o incluso de ella. 

Estas son algunas notas preparadas para el preestreno del vídeo “La Anguila en tus manos”, y que coinciden con lo dicho por las personas allí presentes (el presidente de la junta de Algezares, donde se celebraba el acto, y la vocal Isabel Muñoz, directamente implicada en el tema, como anfitriones; un representante de la Junta de Hacendados , un experto del Instituto Oceanográfico, así como el presidente de la Junta de Cabezo de Torres y los vocales de las Juntas de Algezares, Aljucer, La Arboleja, Rincón de Beniscornia y el barrio del Progreso, como invitados al debate posterior):

Río y acequias son elementos clave y base de la vida huertana, su sistema sanguíneo, lo que nos lleva a una necesidad de mimar y mantener los cauces de la huerta en las mejores condiciones – si están vivos la huerta está viva. Igualmente deberíamos conservar unas estructuras, milenarias en algunos casos, que constituyen nuestro patrimonio histórico-cultural e incluso etnográfico, ligado a la cultura del agua; hablamos de norias, aceñas, molinos y muchos más elementos que han servido para gestionar el agua en las tareas y vida de la huerta.

Por eso y porque tenemos que conocer nuestro legado y mantenerlo, es obligatorio difundirlo y contribuir a que siga VIVO en la medida de lo posible, poniendo en valor la cultura de la huerta, su lenguaje, todas sus infraestructuras así como las labores en torno a una agricultura que debería transformarse –lo está haciendo ya –, con una reactivación económica y productiva según los principios de la agroecología sostenible…: conocer la huerta y sus particularidades lleva a valorarla, respetarla y dignificarla.

Los valores medioambientales de las acequias, azarbes y río tampoco se pueden menospreciar en una huerta también amenazada por la sequía y el calentamiento global. Defendemos unas acequias abiertas y limpias, que contribuyan así a la biodiversidad y a la conservación de la humedad y el frescor típicos de la huerta –eliminando cañas que roban esa humedad en gran parte y plantando arbolado autóctono, como hemos hecho dentro de los proyectos con Columbares –. Queremos más verde en lo que cada vez lo es menos por la agresiva intrusión urbanística.

Con este proyecto se contribuye, como dijimos al principio, a dignificar un modo de vida único. Las acequias mayores Aljufía y Alquibla, por ejemplo, debería ser BIC, como lo es ya la Andelma en Cieza, según el acuerdo del Consejo de Gobierno el 4 de Julio de este mismo año. Pero resulta vital una mayor coordinación entre las instituciones –Junta de Hacendados, Ayuntamiento, Juntas, CARM, universidad y otros organismos de investigación—, con proyectos más ambiciosos y multidisciplinares que lleven a una recuperación más profunda de nuestra huerta como un espacio único, mejorando además de la calidad de vida de quienes viven en la huerta, junto a ella y/o de ella.

Autor: Carlos Egio

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