Hacerse trampas al solitario

Paco Balibrea y Sergio Ramos

En mayo de 2015, el Partido Popular perdió la mayoría absoluta en el municipio de Murcia, pasando de 19 a 12 concejales. Parecía que por fin se podría cambiar el rumbo político del Ayuntamiento. Y no hablamos de una cuestión menor, el PP había llevado el Consistorio a una situación límite: casos de corrupción que salpicaban a su alcalde y a buena parte de la Corporación, un urbanismo insostenible que había destrozado la Huerta y el patrimonio, y una opacidad política que alejaba a la ciudadanía de la institución.

Sin embargo, dos años después podemos comprobar que el Partido Popular sigue gobernando como si nada hubiera cambiado. Primero, fue Ciudadanos quien le permitió seguir conservando la Alcaldía, más tarde pudo pactar los presupuestos municipales con el Partido Socialista. Ahora, se acerca el debate sobre el presupuesto de 2017 y parece que de nuevo los populares tendrán un balón de oxígeno.

Pero vayamos por partes. El presupuesto de 2016, pactado entre PP y PSOE, dedicó a las Juntas Municipales 15.411.888 euros, con un incremento respecto al año anterior de 879.025 euros. Normalmente a esto habría que añadirle partidas adicionales procedentes de remanentes de fondos para inversiones no gastados de años anteriores, lo que en 2015 supuso varios millones más. Sin embargo, en 2016 no se produjo ninguna adición, por lo que el presupuesto definitivo resultante resultó inferior al del año anterior frente a lo que pudiera parecer en un primer vistazo. Es decir, lo que por la vía de la ‘contabilidad creativa’ era un aparente incremento se quedó en nada, o en negativo. Además, la opacidad en la información hizo imposible un seguimiento de su ejecución. En estas condiciones, ¿qué garantías ha tenido el publicitado pacto PP-PSOE?

Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. En este caso el Grupo Socialista demuestra ser muy humano y, en lugar de indignarse por el incumplimiento del pacto anterior, vuelve al escenario del crimen para negociar sin publicidad y a escondidas el presupuesto de 2017. Según ha aparecido en prensa, el objeto de negociación para este ejercicio es un plan de inversiones en pedanías, que se sustanciaría en una incorporación de créditos extrapresupuestarios. Es decir, si se confirmara esta propuesta, los grupos de la oposición que participen en el acuerdo estarían apoyando al 100% del presupuesto del Partido Popular. Aceptarían, por tanto, la inversión en Murcia Río, los grandes proyectos del equipo de Gobierno, que se siga pagando tres millones de euros a Terra Natura, que se dediquen cuatro a redacción de proyectos, etc.

A cambio de apoyar su presupuesto, a quienes les den su visto bueno, el Partido Popular les promete un plan de inversiones en pedanías, siempre y cuando este no genere gastos en ejercicios posteriores, es decir, siempre y cuando no conlleve inversiones en centros públicos o espacios que necesiten algún tipo de mantenimiento. Además, en pleno mes de marzo, y sin redactar los proyectos, será imposible ninguna propuesta compleja, lo que obligaría a que esa inversión fuera en asfalto y cuestiones menores, volviendo a la peor época del ladrillo. Las inversiones del Ayuntamiento se caracterizan por su escasa cuantía en el presupuesto inicial y por la insignificancia de su ejecución, pero la incorporación de créditos finalistas para inversiones del año anterior sin gastar hace que el ‘crédito definitivo’ a lo largo del curso triplique la cantidad de partida. Sin embargo, finalmente suele gastarse una cantidad inferior a lo inicialmente presupuestado, con lo que el ‘saldo del capítulo sin ejecutar’ crece en el tiempo: 67 millones en 2014 y 71 millones en 2015, que en septiembre de 2016 iba ya por 92 millones. Además, como en su mayoría consiste en dinero recibido de otras Administraciones españolas o europeas para inversiones, se acaba disponiendo de una creciente bolsa de liquidez que no se gasta año tras año.

Si no se han ejecutado las incorporaciones de inversión desde hace años, ni siquiera en 2016, año en el que había pacto con el PSOE, ¿qué garantías hay de que se cumpla un nuevo pacto vía incorporaciones de remanentes tal y como se propone? Además, el Plan E Municipal propuesto en prensa por socialistas y Ciudadanos tiene un marcado carácter clientelar, ya que se trata de una ristra de obras que se reparten entre los partidos según su presencia en las distintas Juntas, sin consultar a los Plenos ni atender a la oportunidad de las actuaciones.

Si el propio Partido Popular no ejecuta año tras año sus inversiones presupuestadas, ¿qué garantía existe de que una inversión que debe incorporarse al presupuesto con el consiguiente trámite, que debe ser decidida por las Juntas Municipales, que luego debe tener un proyecto y, que posteriormente, se sacará a licitación, sea ejecutada en 2017? Pues, conociendo a este equipo de Gobierno, ninguna, con lo cual quien apruebe este presupuesto se estará haciendo trampas, pero al solitario.

Ver artículo original en La Opinión: http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2017/03/25/hacerse-trampas-solitario/816584.html

Autor: Carlos Egio

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