Norte y Sur

Miguel Mérida, vocal de Cambiemos Murcia en Espinardo

Ver artículo en La Crónica del Pajarito.

Hace años, cuando vivía en Granada, ya existían grandes diferencias entre la zona sur y la zona norte de la ciudad. La disparidad entre una y otra se basaba en políticas municipales y autonómicas mal ejecutadas por diferentes partidos políticos. El PSOE reinaba en Andalucía desde Sevilla mientras el Partido Popular ejercía su “señoritío” desde el Consistorio de Granada. El contraste entre ambas zonas era muy evidente y se traducía en más paro, más absentismo escolar, más inseguridad y mayor tráfico de drogas en la zona norte.

Cuando me trasladé a Murcia, observé que aquí también existía una brecha entre los barrios y pedanías del sur y del norte. Pero a nadie le preocupaba si había más paro, más absentismo o más delincuencia; aquí la brecha era producida por un tren en superficie. Es curioso cómo la politización del ferrocarril por parte del Partido Popular para enfrentar a los vecinos y las vecinas llega hasta el punto de ser utilizada como arma de discriminación vecinal. Actualmente resido en Espinardo, zona norte. Habrá quien envidie este lugar por ser la zona de expansión de Murcia, gozar del tranvía como medio de transporte, contar con dos grandes superficies comerciales, estar conectada con la red de carreteras y tener cerca la Universidad de Murcia. Hasta aquí todo bonito y lleno de unicornios paseando su felicidad por un inmenso arcoiris. Pero, ¿y lo que no se sabe?

Resulta que en la envidiada zona norte donde vivo existe una tasa de paro que ronda el 43%, una cifra superior a la media del municipio de Murcia. Destaca también el nivel de abandono escolar, que supera con creces al de la zona sur de la ciudad, alcanzando a una población sin estudios mínimos de casi el 19%. Estos datos están extraídos del informe EDUSI (Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado), dentro de la Estrategia de Ciudad Murcia 2020. Dicho informe asume entre sus retos promover la inclusión social, luchar contra la pobreza e invertir en la educación, el desarrollo de las capacidades y el aprendizaje permanente.

Quizás estas actuaciones sean la continuación del famoso Plan Urban, cuya idea originaria buscaba la integración del barrio de Espinardo. Lamentablemente, hoy las necesidades reales de las personas de ese entorno parecen más alejadas que nunca de las actuaciones y las soluciones propuestas. Sería bueno reflexionar sobre esta realidad, sus motivos y sus consecuencias. En Espinardo tenemos a la orden del día conflictos sociales originados por la delincuencia, el tráfico de drogas o la violencia, a las que no se puede hacer frente con la escasa dotación de medios humanos y económicos con los que cuenta la pedanía, y que convierte la zona Norte de Murcia en la gran olvidada de las políticas sociales a nivel municipal y autonómico. Dichas políticas se escudan en las inversiones procedentes de fondos europeos, que no se pueden utilizar para aparentar de cara a la galería. En la zona norte, vecinos y vecinas han visto cómo el pequeño comercio en el que siempre han realizado sus compras tienen que echar el cierre por la creación de dos monstruos comerciales. Estos vecinos y vecinas son los mismos que ponen su vida en peligro ante la falta de aceras en sus calles. Los que temen salir a tirar la basura por miedo a ser agredidos o sufren inundaciones que les impiden salir de casa cuando llueve algo más de lo habitual. ¿Seguís teniendo envidia?

Creo que ha llegado el punto de dejar de usar frases como “los vecinos del norte” o “los vecinos de la zona sur”, porque todos tenemos problemas, igualmente importantes para unos y otros, y que afectan a la vida cotidiana de miles de murcianos y murcianas. Por todo esto y mucho más, debemos trabajar juntos, unidos y sin fricciones para que nuestra Corporación y sus juntas municipales gestionen el presupuesto municipal a favor de los vecinos y vecinas, que somos quienes damos vida a Murcia.

Autor: Carlos Egio

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