Por un Primero de Mayo contra las políticas de austeridad

Esta semana hemos conocido la muerte de cinco trabajadores del campo en un accidente in itinere. Un familiar ya señaló en el mismo hospital que los largos trayectos para ir a trabajar, las jornadas interminables y el cansancio acumulado pueden estar detrás del accidente.

Además, según la EPA (Encuesta de Población Activa) del primer trimestre de 2016, el paro vuelve a subir en 11.900 personas, quedando el desempleo en un horroroso 21%. Y por si fuera poco el Congreso de los Diputados, antes de disolverse, ha rechazado derogar las reformas laborales de 2010 y 2012, que merecieron sendas huelgas generales, con los votos en contra del PP y las abstenciones de PSOE y C’s.

Estas reformas laborales son un ataque al salario directo, el que recibimos en nómina. La quiebra de la negociación colectiva, la supresión de los salarios de tramitación, el abaratamiento aún más si cabe del despido, despido libre aún en empresas con beneficios, la no tutela de las administraciones públicas en los procesos de EREs (Expedientes de Regulación de Empleo) y un largo etcétera, están provocando que en la práctica en los centros de trabajo solamente impere una ley, la ley del empresario. Esto se está traduciendo en miedo al despido, una presión a la baja de los salarios, precariedad, jornadas de trabajo interminables, horas extras que no se pagan y, en definitiva, trabajadores que aún a pesar de estar pluriempleados y echar largas jornadas de trabajo, son pobres.

Estas reformas también son un ataque al salario en diferido: los seguros sociales. El aumento de la edad de jubilación a los 67 años y, sobre todo, el aumento del tiempo de cotización necesario para obtener la pensión completa, hace en la práctica imposible que los jóvenes actuales vayan a poder acceder a esa pensión completa cuando llegue su jubilación. Se está beneficiando el uso de fondos de pensiones privados, lo que supone la privatización y la especulación sobre nuestros derechos y uno de nuestros salarios. Además, por otro lado, 7 de cada 10 desempleados no reciben ningún tipo de cobertura, lo que supone que millones de familias se sitúen en riesgo de exclusión social.

Las políticas austericidas de recortes en sanidad y educación son un ataque a nuestro salario indirecto, a nuestros derechos sociales que sostenemos con nuestros impuestos. Y, sin embargo, el paro sigue sin reducirse cuando no aumenta, la brecha salarial entre mujeres y hombres sigue sin reducirse y, mientras, las grandes empresas siguen declarando más y más beneficios. No es una crisis lo que estamos viviendo, es un ataque a nuestros salarios por parte de los que se llevan los dineros a paraísos fiscales como Panamá; un ataque para modificar como se reparte la renta nacional y dirigirla hacia una minoría privilegiada y parasitaria.

Este sistema nos atomiza, nos precariza, nos empobrece, nos mata. Las trabajadoras y trabajadores no sólo queremos vivir dignamente de nuestro trabajo, también queremos tiempo, tiempo para descansar, para disfrutar de nuestras familias, para ocio, para ser felices, para vivir. Repartir el trabajo para trabajar menos, para trabajar todas.

El 15M supuso la apertura de un ciclo de movilizaciones y un soplo de aire fresco de cambio pero qué, sin embargo, se quedó a las puertas de los centros de trabajo. Tenemos que organizarnos y llevar las políticas de cambio también allí donde pasamos una buena parte de nuestro tiempo, en el trabajo. Por todo ello, desde Cambiemos Murcia animamos a participar en la manifestación del 1 de mayo, no solo para recordar, sino para reivindicar.

¡Contra las políticas de austeridad y por el reparto del trabajo, cambiemos también el panorama laboral!

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Autor: Cambiemos Murcia

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