Proponemos al Pleno que se conmemoren los 200 años del nacimiento de Antonete Gálvez

El portavoz del grupo municipal de Cambiemos Murcia, Nacho Tornel, ha presentado una moción al Pleno del próximo jueves para que el Ayuntamiento conmemore el 200 aniversario del nacimiento de Antonete Gálvez con un acto institucional y una exposición sobre su vida vida y la etapa histórica e ideales de la Rebelión Cantonal.

La iniciativa también propone que desde las instancias municipales se ponga en marcha la consolidación y restauración de la casa de Gálvez en Torreagüera, así como la protección del huerto de San Blas por su alto valor histórico, ambiental y paisajístico, unas actuaciones solicitadas en reiteradas ocasiones por formaciones y asociaciones.

Tornel ha recordado que el próximo 29 de junio se celebrarán dos siglos del nacimiento de Antonete Gálvez, una “figura imprescindible” de la historia de Murcia por su “constante lucha en favor de la autonomía regional dentro de un sistema republicano federal en el convulsivo final del siglo XIX”, que desembocó en la Rebelión Cantonal de 1873, de la que fue protagonista.

“Su vida estuvo marcada por la defensa de los oprimidos, de la libertad y de la democracia, lo que le llevó muchas veces a ser condenado a muerte y al exilio, aunque también llegara a ser diputado en las Cortes y concejal del Ayuntamiento de Murcia”, ha explicado el concejal de la formación municipalista.

Gálvez encabezó en este municipio la revolución de “La Gloriosa” de 1868, que supuso el exilio de Isabel II a Francia y, con ayuda de seguidores de Beniaján y Torreagüera, se opuso a la continuación del régimen monárquico establecido en la Constitución de 1869, por lo que fue condenado a muerte por un tribunal militar.

Para salvar la vida, se escondió en el monte Miravete y más tarde huyó a Argelia, hasta que un decreto de amnistía le permitió volver a Torreagüera en 1870.

Dos años más tarde, ante la muerte de miles de jóvenes que se veían obligados a defender las colonias del Imperio español, Gálvez volvió a liderar la revolución reivindicando una república federal y la abolición del servicio militar, e intentó de nuevo tomar Murcia con el apoyo de desertores y vecinos de la huerta y la ciudad.

La pérdida de esta toma le llevó de nuevo al exilio en Argelia, de donde volvió cuando se produjo la abdicación de Amadeo I y la proclamación de la Primera República Española, y fue elegido diputado en las elecciones generales a Cortes.

Su defensa de una constitución federal le hizo enrolarse en el cantón de Cartagena, que fue apoyado por la Marina, hasta que el 11 de enero de 1874 la ciudad portuaria se rindió tras numerosos bombardeos. De nuevo Gálvez tuvo que huir, esta vez a Orán, para volver un año después ante la epidemia de cólera que sufría la Región de Murcia.

El 3 de enero de 1874 el general Manuel Pavía dio un golpe de Estado que acabó con la Primera República y la Constitución Democrática de 1869, y supuso el recorte de muchos de los derechos y libertades alcanzados en la etapa anterior, así como la restauración de la monarquía borbónica con Alfonso XII.

La mujer de Antonete murió en 1887 y, a pesar de seguir condenado a muerte, acudió al entierro, momento en que la Guardia Civil esperaba detenerlo. El apoyo del pueblo le permitió huir y no será hasta 1891 cuando la justicia lo dejó libre y pudo volver a su casa, siendo elegido concejal del Ayuntamiento de Murcia, desde donde defendió los intereses agrarios de los huertanos y la organización de parte de la catástrofe de la riada de Santa Teresa.

Antonete murió en 1898 en el refugio que era su casa del Huerto de San Blas, y su entierro se convirtió en un acto multitudinario de personas que lo admiraban, aunque no pudo recibir sepultura en el cementerio de Torreagüera hasta 50 años más tarde debido a la prohibición del obispo de la Diócesis de Cartagena a que lo enterraran en suelo santo.

Un siglo después, en 1998, el Consistorio aprobó la declaración de Antonete como Hijo Predilecto, acompañado del nombramiento de una calle de la ciudad y un busto en Torreagüera.

Desde entonces, asociaciones y grupos políticos han solicitado en reiteradas ocasiones la necesidad de recuperar y proteger la casa y el huerto de San Blas como homenaje a su memoria, pero estas peticiones “han sido ignoradas hasta llegar a una situación que se puede considerar vergonzosa”.

Author: Silvia Cabrera

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