Una breve crónica de la Fiesta de las Asociaciones de Guadalupe

Texto de Piedad Fernández, vocal en la Junta Municipal de Guadalupe.

El domingo pasado se volvió a celebrar la Fiesta de las Asociaciones en Guadalupe. Una celebración donde la participación y la generosidad brillan como ningún otro día en esta pedanía, y en la que cada asociación aporta y comparte de una manera u otra –los centros de Mayores y el de la Mujer su pan con jamón, vino y olivicas; la peña El Cañal sus dulces y su mistela , la asociación Iurancha los juegos y talleres para los peques, el AMPA con su mercadillo y la rifa del jamón –todo un acontecimiento- para ayudar a sufragar el viaje de fin de curso a los de sexto de primaria; las “madres del cole”, con sus adornos navideños hechos por ellas mismas, y que cada año donan a una ONG lo que se obtiene de la venta. Es verdad que este año ha faltado el caldo con pelotas de la cofradía. Y, por otro lado, se ha incorporado el punto de intercambio de libros por parte del nuevo y flamante club de lectura, emergido el pasado curso como iniciativa surgida en el seno de la comisión de cultura. Y música en directo, como ha venido siendo estos últimos años.

Este encuentro, que viene teniendo lugar desde hace años y que solía celebrarse en la plaza de la iglesia, se va adaptando al tamaño de una pedanía que se ha triplicado. En el 2015 cambiamos la ubicación a la parte de atrás, junto a las viejas escuelas, para instalarlo desde el 2016 en la pista justo al lado. Un espacio diáfano y amplio para un disfrute tranquilo y alegre, y seguro para los peques, que tienen donde jugar tanto dentro como en los alrededores. Cada año se han ido aportando desde la Junta Vecinal elementos que dignifican la fiesta y realzan a la convivencia vecinal. Es, como me decía alguien, una celebración DEL PUEBLO, y tanto quienes han vivido desde siempre como quienes llegaron hace menos para formar sus familias y hacer su vida aquí, se encuentran por unas horas para celebrar la llegada de la navidad, bajo el sol que se torna tan agradable a unos días del solsticio de invierno.

 

Author: Carlos Egio

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